En estos tiempos en que se ha perdido el respeto por la vida, es usual oír diversos casos de aborto. Pero, ¿cómo es posible que existan personas que llegan a alcanzar una moral tan nefasta como seres humanos, al extremo de ser capaces de utilizar tejidos fetales de bebés abortados en la elaboración de sus productos o estudio de experimentos?
En mi opinión, esta actividad debe ser erradicada por completo, pues además de interrumpir el embarazo y quitarle el derecho a la vida a un ser inocente, se está profanando sus restos, con fines de lucro o para la realización de experimentos científicos. Por ello pienso que las instituciones que defienden los derechos deben actuar cuanto antes, para evitar que esta situación se agrave.
Afortunadamente, Scott Fischbach, director de Ciudadanos Preocupados por la Vida de
Minnesota, puso al descubierto información que muestra un ensayo clínico
que utiliza el tejido
cerebral de los fetos abortados para tratar la degeneración macular. Él afirma que Cells Inc. inyecta células madre del cerebro del feto para estudiar el efecto sobre las células de
la visión. Si meditamos e investigamos nos daremos cuenta de que el feto debe estar en
una determinada fase de desarrollo antes de que el tejido cerebral pueda ser útil para este tipo de investigación. “StemCells Inc. no está utilizando células madre embrionarias. Un ser
humano de cinco días de edad, estando en la etapa embrionaria, no tiene
cerebro, pero un feto, a las 10 o 20 semanas de desarrollo, tiene un cerebro que funciona”,
dijo Fischbach. .“El desarrollo de los seres humanos en el útero es
tratado simplemente como materia prima para la experimentación en
laboratorio por StemCells Inc. y otras compañías que buscan obtener
beneficios económicos de los niños no nacidos abortados”, agregó.
Por toda esta situación, la organización pro-vida Children of God for Life, dio a conocer un documento de la Pontificia Academia para la Vida, en el que se condena la extracción y el uso de tejidos fetales de bebés abortados en fármacos, ya que va en contra de las leyes de Dios.
Por otro lado, en EE.UU. , Dean Alberty, quien trabajó en una empresa llamada Anatomic Gift Foundation dedicada a cosechar órganos fetales, cuenta que algunas veces los bebés sobrevivían al proceso abortivo, entonces los médicos de AGF los trasladaban para matarlos.
Con estas palabras podemos darnos cuenta de la crueldad y frialdad con las que actúan estas personas, por lo general médicos o científicos, para lograr un fin personal sin pensar o considerar las acciones o medidas que toman para llegar a ellas.
Por eso les invito a reflexionar sobre el valor y el respeto de la vida humana, ya que nadie tiene derecho de quitarle la vida a nadie ni mucho menos utilizarlos como experimentos para obtener un bien económico. Solo Dios tiene el poder de decidir cuándo y cómo moriremos, debido a que ÉL es el que nos da la vida.
Publicado por Paola Jurado
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